Después de la clase del
pasado miércoles he comprobado que no realicé bien las competencias especializadas que un orientador de un centro
educativo debe tener, en concreto las que corresponden con la 3 y la 6, es
decir, “desarrollo de la carrera” y “consulta y coordinación”. Con respecto a
la primera, he elegido de nuevo la competencia 9ª: “Habilidad para usar
fuentes, recursos y técnicas sobre el desarrollo de la carrera”. Un ejemplo de
ello podría ser el orientador de un centro de secundaria que les da a los
alumnos de 4º E.S.O un cuestionario de intereses y preferencias profesionales para
que lo rellenen según sus preferencias. Este
cuestionario de escala liker, se basa en ejemplos donde el alumno debe poner
qué haría primero y qué haría en último lugar. Son ejemplos o situaciones de
las diferentes áreas profesionales. El resultado obtenido, según unas
ponderaciones, determinarán la vocación profesional del alumnado.
En cuanto a la
competencia número 6, he elegido la 4ª: “Interpretar
y explicar conceptos y nueva información de manera efectiva”. Un ejemplo es la competencia que debe tener
un orientador de un centro educativo que desarrolla tutorías con los grupos de
alumnos de 3º y 4º de la E.S.O para explicar contenidos no incluidos en la guía
didáctica e importante para el desarrollo del alumnado. Los temas son
trabajados de forma dinámica y práctica y estos son, sexualidad, habilidades y
técnicas de estudios, asertividad, etc.
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