1) Descripción de los
Modelos básicos
Los modelos básicos de orientación son las propuestas teóricas que se toman de referencia para confeccionar las propuestas que se ponen en uso en las intervenciones de orientación.
-El
Modelo Clínico o de Counseling
Propone una
orientación directa e individualizada en el que el orientador hace de
terapeuta. Está basado en una relación personal orientador-orientado, por medio
de la entrevista y el diagnóstico como principales técnicas para afrontar la
acción orientadora y así poder satisfacer las necesidades de carácter personal,
educativo y socio-profesional del individuo. Con este modelo, el orientador es
quien asume toda la responsabilidad, es quien dirige el proceso y por tanto son
muy importante sus características y preparación técnica. Jiménez Gámez (1997)
fundamenta el counseling como “un proceso terapéutico e individualizado de
ayuda personal”, con el objetivo de perseguir la satisfacción de las
necesidades de carácter personal y educativo de individuo.
Como ventajas de
este modelo encontramos las relacionadas con el tratamiento de problemas por
parte de un especialista que conoce bien la realidad ya que es un agente interno,
que pertenece al centro. Como inconvenientes del modelo se destaca su ineficaz aplicación
en la prevención y desarrollo. No se dirige a todos los sujetos sino a un
sector muy especial, dejando al margen a otros agentes dentro del proceso
educativo, los tutores, profesorado, familiares, etc.,
-El Modelo de Programas.
Este modelo
propone una acción orientadora directa y grupal. Muchos autores analizan las
tendencias actuales y futuras en orientación y ponen de manifiesto las
necesidades de intervenir por programas y que cualquier organización, servicio,
etc., que se adopte, debe ser la consecuencia del programa que se esté llevando
a cabo. Este modelo hace efectivo dos
principios de la intervención en orientación, el de prevención o proactividad y
el de intervención social y educativa.
Como ventajas
del modelo destacamos que todos los agentes se impliquen en el proceso,
permitiendo que el orientador pueda desarrollar sus funciones globales,
facilitando la autoorientación de los alumnos, ya que se interviene desde varios
sectores, ámbitos, estructuras, etc., se acerca la intervención a la realidad y la
necesidad del contexto fomenta la colaboración y relación interpersonal, permite convertir el orientador en un educador más, en un asesor y no
simplemente en un “clínico”. Como inconveniente, Álvarez y Bisquerra (1996)
proponen, la dificultades en la falta de hábito de trabajo desde esta
perspectiva, en la preparación, disponibilidad y voluntad de los implicados, en
los recursos humanos suficientes para desarrollar el programa con la extensión
y condicionamientos que se requieren y en la estructura organizativa que
permita el funcionamiento a medio y/o largo plazo.
-El Modelo de consulta
El modelo de
consulta surge del modelo clínico, se centra en la acción indirecta de
orientación y se utiliza como consulta y
asesoramiento de forma triádica (Figura nº1), donde se establece la relación
consultor consultante y el consultante lo hace con el interesado; el
consultante actúa de mediador y realiza una intervención directa, mientras que
el consultor está prestando su ayuda de forma indirecta.
Con este modelo
se pretende aumentar la competencia y el desarrollo de habilidades de los
profesores en el ejercicio de orientación y acción tutorial hacia los alumnos y
también los profesores deben orientar a aquellos alumnos con los que interactúa.
(Figura nº1. El modelo de consulta triádica.)
En los centros educativos el uso de estos tres modelos lo podemos llamar “mixto”, ya que según los ejes de intervención suelen ser preferentemente indirectos (intervención con un mediador entre el orientador y el orientado), grupales (grupos de pocos componentes e intervención group counseling), con una intervención interna (llevada a cabo por profesionales del centro), proactiva (va dirigida para una prevención en el desarrollo de todos los alumnos) y por medio del modelo de consulta y programas. El modelo clínico se deja para situaciones exclusivas después de la ocurrencia de un problema, con una intervención entre el individuo de forma directa con especialistas.
Desde mi punto de vista, considero que los modelos más usados son los de programas y de consulta. En la mayoría de los centros se trabajan de forma grupal e interactiva con los diferentes niveles y temas como pueden ser la violencia de género, la sexualidad, el desarrollo de habilidades sociales, las elecciones vocacionales, etc. En cuanto al modelo clínico, debo decir que es otra de las funciones principales del orientador, el trabajar de forma individualizada con el alumno temas de influencia en su desarrollo y así tener una mejor evolución tanto a nivel educativo , social y emocional.
EJEMPLOS:
1:
Alumno nuevo, matriculado hace 5 meses en el Instituto y con problemas de
integración social.
-Intervención individual y directa porque
el orientador requiere que vaya a su despacho para realizar una entrevista y
conocer al alumno, su situación y su percepción posterior a un periodo de
tiempo en el que podría haberse integrado pero no lo ha logrado y ver los motivos por los cuales no ha llegado a la integración.
2:
Actividad grupal con el objetivo de trabajar por medio de rol-playing temas
sobre los roles de pareja y violencia de género.
-Intervención directa con el grupo
por parte del orientador del centro con el objetivo de la prevención y la
intervención social y educativa.
3:
Profesor que necesita ayuda del orientador porque en su clase hay un alumno con
dificultades de aprendizaje.
-Intervención indirecta porque se
realiza con el docente, orientado y orientador, debido a un problema en el que
se puede trabajar para que no se agrave.
3) Justifica por qué el modelo tecnológico es en sí un modelo o no, según tu criterio.
Según Álvarez, Bisquerra y Rodriguez, el Modelo Tecnológico forma el cuarto modelo general en la orientación aunque esta opinión no es compartida por otros autores. Para estos autores es más bien un recurso que un modelo, pero cada vez más los medios tecnológicos ayudan y dinamizan las funciones orientativas.
Desde mi punto de vista y
considerando los avances de las tecnologías y lo productivo que puede ser un
buen uso de este, pienso que es un recurso fundamental en el trabajo de
profesionales y en este caso del sector
de la orientación, ya que ayuda en la medición y evaluación de pruebas, se
puede acceder a la base de datos tanto educativos como profesionales y
ocupacionales, y sobre todo por la existencia de sistemas para la orientación y
el asesoramiento mediante programas interactivos en los que son fundamentales
la motivación, la flexibilidad para acceder a la información, la incorporación
en las novedades, la interactividad y el tener a la mano datos previos,
almacenados que ayudan en la evaluación e interpretación.
Es un gran avance que
ayuda principalmente en las funciones de orientación y que por tanto, si esto
puede desarrollarse de una forma más actual, rápida y completa, los demás
sistemas como pueden ser por ejemplo el alumnado y el profesorado lograrán que
se desarrollen de un mejor modo.
Describe un caso real de un centro de Primaria o Secundaria y
trátalo desde el modelo clínico, de consulta y de programa. (En este último no
debes realizar un diseño de programa sino la forma en que se debería prevenir
la casuística desde dicho modelo y las fases que, según algún autor, o tú
mismo/a, deben tenerse en cuenta)
CASO
1: Varón de 12 años, alumno de 1º de la E.S.O presenta reducción de
competencias sociales, dificultad en la concentración y atención, disminución
del rendimiento escolar desde el comienzo del curso, y en momentos puntuales ha
presentado falta del control de la impulsividad. Todo esto puede ser
consecuencia de estar presente en un contexto familiar donde es habitual la
violencia de género.
Desde
el Modelo Clínico, el orientador debe concertar una cita con el alumno con el
objetivo de conocer por medio de una entrevista de forma individual, que
motivos están determinando estas nuevas conductas, que percepción tiene el
alumno y que síntomas emocionales presenta. Debido a la complejidad del asunto,
el orientador debe desempeñar actitudes de confianza, apoyo, comprensión y en
definitiva, un clima positivo en el que el alumno no se vea forzado a la situación,
no muestre oposición y se pueda trabajar adecuadamente.
Una
vez recogida toda la información oportuna sobre su contexto familiar y su
contexto social, el orientador realizará una sección terapéutica con el alumno
semanalmente para trabajar la falta de control de impulsos, la situación
familiar a la que se enfrenta diariamente y las habilidades sociales que debe
desarrollar.
En
cuanto al modelo de programa, para abordar y favorecer este tema, se elaboran clases
interactivas en las que se trabaja las habilidades sociales y comunicativas
impartidas por el tutor de la clase y que permitan y fomenten el trabajo en
equipo. En la creación de estos programas se debe tener en cuenta el contexto y
las necesidades que presentan cada alumno, se debe tener el objetivo de
prevenir y conseguir que la evolución de los alumnos en su ciclo vital sea
positivo, sobre todo, hacer que el alumno con el que estamos trabajando
recupere sus competencias sociales, se encuentre totalmente agregado en este
entorno y perciba el instituto como un lugar provechoso.
Por
último, desde el modelo de consulta, se trabajará junto al profesor y el
alumnado, técnicas para trabajar las dificultades atencionales, la falta de concentración
y conseguir un mejor rendimiento académico. Capla (1970) considera que consulta
es una relación, surgida de forma voluntaria entre dos profesionales que
pertenecen, normalmente a dos campos diferentes: consultor (psicólogo) y
consultante (profesor).
Con
la ejecución de estos tres modelos, se intentará conseguir una evolución del
alumnado tanto a nivel escolar, familiar y social.




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